Materiales

Jeringuilla de nutrición forzada de 50 ml. (La podéis encontrar en cualquier farmacia, ortopedia, tienda o almacén de productos médicos):

Tubo de centrífuga de 50 ml. con su correspondiente tapón . Este tubo se usa mucho en laboratorios de todo tipo (sólo hay que ver C.S.I.) yo lo conseguí en el que trabajo, pero cualquiera os dará dos o tres sin problemas (en cualquier facultad biomédica o centro con laboratorios también los usan). Todos tienen el mismo diámetro y longitud:

Codo de riego por goteo (diámetro de 16 o 18 mm., apenas hay diferencia en la eficacia final). Disponible en cualquier ferretería:

Bridas de electricista:

Piedra difusora:

Prensaestopa (En Zaragoza sólo las encontré en Álvarez Beltrán, pero en el almacén central de Casablanca. En la calle Tenor Fleta me dijeron que no tenían allí ni en el almacén, pero subí a verlo por mí mismo y tenían para todos los gustos. Por cierto, también tienen casquillos 2g11. Yo creo que no son necesarios, pero si alguien los busca allí tienen):

Codo de microrriego por goteo o equivalente (el de la foto es el que yo he utilizado: un regulador cerrado de aire, viejo y de plástico, de una bomba de aire que tenía por ahí rondando). Esta pieza no es imprescindible:

La salida de filtro Fluval propiamente dicha:

Tubos de silicona de varios y de varios diámetros y longitudes. Generalmente tenemos estos tubos por casa. Si no, en ferreterías:

Tubo de silicona de aireador. Disponible en cualquier tienda de acuarios:

Válvula antirretorno. También de una tienda de acuarios:

Botella de CO2 producido por levadura y azúcar (marca La Casera, aunque el tapón es de Coca-cola porque alberga una junta de goma que sella mejor la boca de la botella):

Montaje del reactor

Lo primero es cortar el cono del fondo del tubo de centrífuga:

Tras cortarlo, se introduce a presión en la jeringuilla en lugar del émbolo de ésta, con la rosca del tubo hacia afuera para formar el cuerpo principal del reactor. Además, se corta parte del caño de la jeringuilla para aumentar el diámetro en su extremo e incrementar así el flujo de agua desde el filtro o bomba y disminuir la resistencia a este flujo:

Tras esto, agujereamos el tubo de centrífuga a 1 cm. por encima de la rosca del tubo. Procuraremos hacer el agujero tan estrecho como sea posible, ya que es por donde introduciremos el codo de riego por goteo (incluso se puede hacer de un diámetro levemente inferior al del codo y forzar la entrada de éste último para ajustar al máximo):

Introducimos el codo de riego por el agujero y para fijarlo en su sito, cerramos dos bridas sobre la parte externa del extremo introducido (antes de hacer esto sigue leyendo hasta llegar al montaje de la piedra difusora para no tener problemas luego):

El codo de riego por goteo de la foto superior se encuentra asegurado en su sitio por medio de una banda cortada de una manguera a modo de cinturón en lugar de bridas, pero en este caso lo sujeta desde el interior. Esto causa que la boca del codo choque con la pared opuesta del difusor.

Si, como sucede en este caso, la boca del tubo de riego llega a tocar el extremo opuesto del interior del tubo respecto del agujero por el que entra, podemos agujerear la parte más baja de este extremo interno para facilitar el flujo de agua desde el interior del reactor hacia la salida a través del codo. Esto es lo que me pasó en el segundo rector que fabriqué y resulta que, gracias a este apaño, las burbujas debían recorrer un camino más tortuoso que en el primero para ser expulsadas por este nuevo agujero y ello favorece su permanencia en el interior del reactor para su disolución:

Retiramos el tapón y también lo agujereamos para que entre a través de él una prensaestopa:

A través de la prensaestopa pasamos una manguerita de silicona y le adaptamos, por la parte de fuera del tapón, el codo de microrriego. Este codo se puede obviar, pero debido a su forma, permite que el conducto para el CO2 que representa la manguera, forme un ángulo de 90º sin dobleces que entorpezcan el flujo de aire. Yo monté dos de estos reactores con y sin codo y no tuve problemas, pero la manguera quedaba más estética y sin formar lazos en el reactor con codo:

En el extremo interno de la manguerita encajamos una piedra difusora:

Y finalmente cerramos el tapón dejando la piedra difusora en el interior y por encima del nivel marcado por el codo de riego. La altura a la que situemos la piedra depende sobre todo del caudal que entra en el filtro. Éste debe atomizar las burbujas y mezclarlas hasta disolverlas con toda la fuerza posible, pero sin empujarlas con tanta violencia como para expulsarlas por el agujero del codo de riego por goteo:

Hay que tener en cuenta que el codo de riego por goteo, si ha sido introducido antes que la piedra, al poner el tapón ya armado, va a imposibilitar el paso de la piedra al interior del difusor. Por ello es mejor introducir primero la piedra y más tarde encajar y asegurar el codo.

Conectamos al extremo libre del codo de microrriego la manguerita de silicona que viene de nuestro reactor (en mi caso casero)de CO2, previo paso por una válvula antirretorno:

Acoplamos el extremo libre del codo de riego por goteo con una manguera que llegue a la altura del caño de la jeringuilla o un poco más allá. En este caso, el caño de la jeringuilla había sido alargado con otros tubos para encajar con la salida del filtro:

Retiramos el fondo de la salida del filtro Fluval y encajamos a presión las mangueras de entrada y salida de agua a los tubos, ahora expuestos, de la salida del Fluval:

Et voilà!!! Ya tenemos nuestro propio difusor montado:

Conectamos la manguerita que va desde la botella de levadura a la válvula antirretorno y esperamos a ver como se atomizan y difunden las burbujas. Por cierto, el sistema para sacar el CO2 de la botella es el mismo que el usado para introducirlo en el reactor a través de una prensaestopa que ajusta a la perfección con los tapones de Coca-cola (que a su vez sellan perfectamente la boca de la botella de gaseosa):

Espero que os guste. El ajuste “fino” de las piezas se hace mediante ensayo y error en función de los materiales disponibles, como ya os imaginaréis. No sé si merece la pena el esfuerzo pese a su eficacia, sobre todo en acuarios pequeños, pero da mucha satisfacción verlo en acción y sus resultados.

Fotografías del funcionamiento

Si os fijáis en las dos primeras fotografías, se puede observar una línea de burbujas ascendiendo desde la hoja de una cryptocorine. Es producto de la elevada eficacia de la fotosíntesis gracias al CO2 extra.

Consideraciones y mejoras

En caso de que el flujo de salida del filtro sea menor de lo necesario para agitar vigorosamente las burbujas hasta su completa disolución, se nos acumulará en la parte superior de la jeringuilla una bolsa de CO2 (al igual que en los sistemas de difusión por campana). Esta burbuja va creciendo y cada vez deja menor espacio para el agua dentro del cuerpo del difusor, disminuyendo la eficacia de la agitación, la cual se ve confinada a un volumen de agua cada vez menor. Al quedar una cámara llena de gas en el interior del difusor, ésta actúa como cámara de resonancia para el chorro de agua que entra al mismo por el caño de la jeringa. El efecto final es un gorgoteo muy escandaloso que resulta molesto (como el ruido de un sumidero mal ajustado). Para evitarlo debemos buscar un sistema que permita el mantenimiento del gas en el interior del difusor en cantidad suficiente para resultar en una agitación eficaz, pero que cuando acumule una cierta presión en el interior del difusor sea liberado, reduciendo la cámara y evitando el ruido y la disminución de la eficacia del difusor.

Esta solución consiste en algo tan simple como realizar un orificio minúsculo en la parte superior de la jeringuilla (junto al caño)mediante una aguja hipodérmica. El orificio generado es lo suficientemente pequeño como para que una acumulación pequeña de gas en el difusor no venza la tensión superficial del agua sobre el orificio. Cuando esta presión aumenta se libera parte del gas, que escapa por la superficie del acuario sin consecuencias ni ruidos, hasta igualar la tensión superficial y vuelta a empezar. Así se alcanza un sistema “autoequilibrante” que evita la acumulación excesiva de gas:

Otra mejora consiste en la introducción de biobolas en el difusor para romper las burbujas más eficazmente y retener el gas en el interior del difusor. Del mismo modo, la sustitución de la piedra porosa por una de las piedras cerámicas que generan burbujas microscópicas, potenciaría la eficacia al partir de unas burbujas mucho más pequeñas y, por lo tanto, más fáciles de difundir en agua.

La tercera consideración se refiere a la posibilidad de colocarlo como difusor externo estanco en caso de conseguir un acoplamiento hermético entre el codo de riego por goteo y el cuerpo del reactor. Este extremo no ha sido comprobado por el autor, pero sí puedo asegurar que el resto de conexiones y acoples son absolutamente estancos.

Por último y no menos importante, debemos tener en cuenta que para que la difusión de CO2 tenga un efecto beneficioso sobre las plantas, éstas deben recibir una potencia de luz de entorno a 1W/l. y de un espectro adecuado que cubra bien todos los colores del mismo.