Un revolucionario concepto ha puesto nuevamente de moda los acuarios de arrecife en España, por su bajo coste, su sencillez y su sorprendente eficacia. La acuariofilia marina ha avanzado en los dos últimos años a pasos agigantados gracias al método Berlín. Sin embargo, no todo el mundo conoce la realidad sobre este método, que a pesar de su simplicidad, esconde años de experiencias y estudios.

¿Qué es el método Berlín?

En Alemania, país puntero en nuevas tendencias acuarísticas, existe una sociedad acuariófila que cuenta con varias décadas de existencia además de muchos miembros ilustres. Algunos de ellos los podemos encontrar como autores de los libros más importantes de acuariofilia marina. Esta es la Sociedad Acuariófila Berlín, que le da nombre al célebre método. Allá por el año 1978 sacaron a la luz una teoría que revolucionaría los acuarios de arrecife de todo el mundo, aunque por aquel entonces no les hicieran mucho caso.

Esta sociedad afirmó que el uso de filtros seco-húmedos exteriores, filtros de botella y otros sistemas de filtración biológica perjudican más que benefician a un acuario de arrecife, ya que las bacterias aerobias que colonizan estos sistemas producen mucho Nitrato como subproducto de los deshechos orgánicos entre otras cosas.

En segundo lugar, las rocas vivas que componen la decoración de estos acuarios son de naturaleza porosa en toda su masa y está poblada toda ella de bacterias, protozoos, microbios, pequeños artrópodos y formas vegetales diversas. En su superficie exterior, las rocas metabolizan el Amonio, el Nitrito y las proteínas, y en su interior metabolizan los Nitratos en un entorno anaerobio. (Escaso en oxígeno, aunque no inexistente).

Estas rocas, además, contribuyen a estabilizar los parámetros físico-químicos del agua y a poblar con diversas formas de zooplancton y fitoplancton el acuario, dándole vida al agua y la capacidad de formar la base de la pirámide alimenticia del arrecife. Una roca viva sana, alberga más vida que todo un acuario de agua dulce, por su biodiversidad y densidad de pobladores.

Por último, atribuyen al espumador de proteínas otras importantes misiones aparte de la de separar la urea, y las complejas moléculas con base de carbono. Estas sustancias generan reacciones químicas reductivas en el sistema produciendo Nitratos Fosfatos, Fenoles, Aminasas, Protasas, colorantes y zootoxinas diversas.

La mezcla de aire- agua que generan los espumadores de proteínas, contribuye al control del potencial REDOX, (factor que determina la relación existente entre las reacciones químicas oxidativas y las reductivas) por el contenido en oxígeno del aire y a la adición de CO2, por las propiedades alcalinas del agua de mar, que hacen más soluble este gas del agua. Esta mezcla crea entre otras cosas, disociaciones químicas que reducen el consumo del KH, equilibrando el PH, ya que se genera menos ácido carbónico en el metabolismo del acuario.
acuario percula

La revolución

Sólo a principios de los 90’, fue cuando los primeros comercios y aficionados de Berlín y Hamburgo (“Aquarium Grotte” fue uno de los pioneros) comenzaron a llevar a la práctica este sistema, ya que para llevar esta teoría a la práctica, hace falta un skimer de un rendimiento elevado. El sistema realmente estaba funcionando y especies realmente delicadas estaban propagándose en arrecifes.

El sistema rápidamente se extendió a Holanda, Francia y EE.UU. gracias a publicaciones de la revista FAMA y la adopción del sistema por parte de prestigiosos acuaristas. Hoy en día podemos afirmar que este sistema está aceptado en el ámbito de la acuariofilia mundial.

Los pilares sobre los que se sostiene este método, son cuatro

Skimer de proteínas de alto rendimiento

Nunca es demasiado potente. Es una pieza fundamental e imprescindible para el montaje de un acuario marino cualquiera. Es muy importante el sitio donde se coloca este aparato, ya que el flujo que provoca su aspiración debe asegurarnos que hace pasar la totalidad del agua del acuario por su reactor. Si colocamos un pequeño filtro biológico, debemos asegurarnos que es alimentado en su totalidad por la salida del skimer, evitando una nitrificación excesiva y favoreciendo la oxidación.

Rocas vivas de la mejor calidad que podamos conseguir

20kg/100l sería la proporción ideal. Actualmente, las rocas más codiciadas son las procedentes del caribe, concretamente de las islas Fidji y Tonga. Las siguientes en calidad son, en mi opinión, las de Indonesia, seguidas de Singapur y por último las pesadas rocas keniatas, en África. De la calidad de estas rocas también son responsables los mayoristas que las distribuyen, ya que el método de curación que empleen y la calidad del sistema donde esperen a ser vendidas, va a ser decisivo. Si estas rocas son adquiridas por “grupaje”, evidentemente los responsables en esta fase somos nosotros.

Circulación

Es imprescindible evitar zonas “muertas“que puedan ocasionar “bolsas” anaerobias perjudiciales. Debemos conseguir que el agua circule a través de las rocas para asegurar su rendimiento. Así mismo, colocar un exceso de substrato calcáreo es altamente perjudicial, ya que al no poder el agua circular entre sus gránulos y al llenarse rápidamente de deshechos orgánicos, el oxígeno disuelto del agua que queda atrapada se agota rápidamente. Este proceso no es nada deseable, ya que podría producirse un fenómeno de desnitrificación bacteriana, que podría derivar en Nitrito y en el temido Ácido Sulfhídrico. En una circulación bien configurada, el agua circula homogéneamente por todo el acuario sin permitir que el agua se estanque en ningún punto. En cualquier lugar que colocásemos una sonda que nos mida el potencial REDOX, (especialmente en las zonas bajas, detrás de las rocas) obtendríamos lecturas que no deberían oscilar más de aproximadamente 50mv. Por último cabría señalar que un acuario marino montado con este método debería superar los 300 mv. de potencial REDOX, sin la asistencia de un aparato ozonizador, una vez superada su etapa de maduración.

Iluminación.

Solo con la iluminación adecuada conseguiremos un entorno propicio para que las rocas vivas “florezcan” y nos ofrezcan sus propiedades benéficas. Este detalle, además, aportará la belleza que buscamos en nuestro mini-arrecife, y marca la gran diferencia que existe entre el triunfo y el fracaso. Con esto no quiero decir que necesite imperiosamente instalar lámparas de halogenuro metálico de última generación; Con varios tubos fluorescentes de espectro tri-fosfórico (eso si) y combinados con luz actínica, también podemos construir un exitoso arrecife. Existen invertebrados evolucionan normalmente con este tipo de luz, especialmente los corales blandos. Si tomamos la afortunada elección de instalar una lámpara de halogenuro metálico, (HQI) tendremos muy en cuenta las características de la bombilla, o de lo contrario no solo quemará nuestros corales más delicados, si no que, además, experimentaremos una incontrolable plaga de algas de todo tipo. Hoy en día triunfan las luces HQI de 10.000ºK (Temperatura de color), con 12.900 lúmenes (Brillo), y más de 96 RAD. (Rendimiento de color), que emulan la luz que obtendríamos en un arrecife a una profundidad de 5 metros. Estos sistemas de iluminación son los más aconsejables para los acuarios de arrecife.

Manos a la obra

Como podréis imaginar, este sistema resulta un tanto radical, ya que el único filtro que se menciona en este sistema es el skimer. Científicos de renombre como Peter Wilkens, J. Beriloz, Burgues, A. Baensch , Helmut Debelius o el Dr. Manfred Schlütler lo defienden a “capa y espada”. Hoy en día están generalizados sistemas que parten de la base de este método, aprovechando sus cualidades pero apoyándose en filtración adicional, en pos de una estabilidad biológica mayor. En caso de muertes accidentales en nuestra ausencia, o sobretodo para acuaristas principiantes, no está de más complementar el sistema con un pequeño filtro seco húmedo alimentado por el skimer o un pequeño (insisto) reactor químico. Las necesidades de filtración de cada acuario las marcarán los habitantes que introduzcamos en el sistema. En este campo el mercado nos ofrece un sin fin de posibilidades.